Duelo por la pérdida de un ser querido: emociones, tiempos y cómo transitarlo

El duelo es una respuesta natural ante una pérdida. No tiene tiempos fijos y puede afectar las emociones, el sueño, el apetito y la vida cotidiana.

Villa Gobernador Gálvez, 13 de agosto de 2026. La muerte de un ser querido abre un proceso de duelo que puede sentirse de maneras muy distintas. El tema volvió a quedar en primer plano en los últimos días por la pérdida que atraviesa Lionel Messi tras el fallecimiento de su padre, Jorge. Más allá de cada historia personal, especialistas coinciden en que el duelo es una respuesta natural frente a una pérdida significativa y que no existe una única manera correcta de transitarlo.

Durante este proceso pueden aparecer emociones intensas y, muchas veces, cambiantes. La tristeza profunda suele ser una de las respuestas más visibles, pero también pueden presentarse conmoción, incredulidad, enojo, culpa, miedo, sensación de vacío o momentos de aparente calma. Estas reacciones no necesariamente aparecen en un orden determinado ni se mantienen de forma constante.

El duelo tampoco es únicamente emocional. Puede repercutir en el cuerpo y en las actividades cotidianas. Algunas personas atraviesan cansancio, dificultades para dormir, cambios en el apetito o problemas para concentrarse. La Asociación Estadounidense de Psicología (APA) señala que las respuestas al duelo pueden incluir malestar fisiológico, confusión, añoranza y preocupación por el futuro.

Uno de los aspectos centrales es entender que no existe un plazo universal para recuperarse de una pérdida. El Servicio Nacional de Salud británico (NHS) explica que el duelo afecta a cada persona de manera diferente y que las emociones pueden aparecer en oleadas. Por eso, los modelos que describen “etapas” no deben interpretarse como una secuencia obligatoria que todas las personas deben atravesar de la misma manera.

El vínculo con la persona fallecida, la historia compartida, la personalidad, las experiencias previas y la red de apoyo pueden influir en la forma en que se vive la pérdida. Para algunas personas, los momentos de mayor dolor disminuyen con el paso de las semanas o los meses; para otras, el proceso puede ser más prolongado. La APA destaca que el acompañamiento social y los hábitos saludables pueden favorecer la adaptación a la pérdida.

Entre las formas de cuidado que suelen resultar útiles aparecen reconocer lo que se siente, permitirse expresar las emociones, mantener el contacto con familiares o amigos de confianza y sostener, en la medida de lo posible, rutinas básicas de descanso, alimentación y actividad cotidiana. No se trata de “olvidar” a quien murió, sino de ir encontrando una manera de convivir con la ausencia.

También es importante prestar atención cuando el sufrimiento se vuelve muy difícil de manejar o interfiere de manera persistente con la vida diaria. En esos casos, consultar a un profesional de la salud mental puede brindar apoyo y herramientas adecuadas.

El duelo, en definitiva, no responde a un calendario ni a una fórmula. Puede tener avances, retrocesos y días muy diferentes entre sí. Dar lugar al dolor, apoyarse en otras personas y respetar los propios tiempos son parte de un proceso profundamente personal que, con el tiempo, puede permitir integrar la pérdida y continuar adelante.


Share

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Protegido por COPYRIGHT