Una marea ricotera: más de 70 cuadras de fila para despedir al Indio Solari en Avellaneda
Miles de seguidores llegaron desde distintos puntos del país para darle el último adiós a Carlos Alberto “El Indio” Solari. La fila para ingresar a la capilla ardiente instalada en Villa Domínico alcanzó los siete kilómetros, en una despedida marcada por la emoción, los recuerdos y el legado de uno de los artistas más influyentes de la música argentina.

La despedida de Carlos Alberto “El Indio” Solari se convirtió este lunes en una de las mayores manifestaciones de afecto popular hacia un músico argentino. Miles de fanáticos se congregaron en el polideportivo José María Gatica, en Villa Domínico, partido de Avellaneda, para rendir homenaje al histórico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.
Desde las primeras horas de la madrugada, seguidores llegados de distintos puntos del país comenzaron a formar una extensa fila que, con el correr de la jornada, alcanzó unas 70 cuadras de extensión y llegó hasta el Puente Pueyrredón, que conecta Avellaneda con el barrio porteño de Barracas.
Ante la masiva concurrencia, las autoridades decidieron abrir las puertas del predio a las 10 de la mañana, una hora antes de lo previsto. Durante todo el día, una incesante columna de personas avanzó lentamente para ingresar al complejo deportivo, donde se encontraba instalada la capilla ardiente.
Banderas, carteles, remeras y pósters con la imagen del artista acompañaron una jornada atravesada por la emoción. Entre lágrimas, abrazos y cánticos espontáneos de las canciones que marcaron generaciones, familias enteras compartieron el último adiós al músico. Abuelos, padres e hijos caminaron juntos para homenajear a quien fue una de las voces más emblemáticas del rock nacional.El polideportivo José María Gatica, ubicado dentro del Parque de los Derechos del Trabajador, fue el escenario elegido para la despedida pública. Considerado uno de los espacios deportivos más importantes del conurbano bonaerense, el predio permaneció colmado durante toda la jornada.
A diferencia de los incidentes registrados la noche anterior en las inmediaciones del Obelisco, donde se produjeron enfrentamientos entre algunos seguidores y efectivos policiales que dejaron detenidos y dos agentes heridos, en Villa Domínico la despedida se desarrolló en un clima de tranquilidad y respeto.

Para garantizar la seguridad y la atención sanitaria, el Gobierno de la provincia de Buenos Aires desplegó un amplio operativo que incluyó alrededor de 700 efectivos policiales, cifra que, según algunas fuentes, podría haberse incrementado a lo largo del día. Además, se instalaron tres postas sanitarias, se dispusieron cerca de 20 ambulancias, 60 promotores de salud y se mantuvo en alerta a los cuatro hospitales del distrito.
La familia de Solari informó que la capilla ardiente permanecerá abierta “todo el tiempo que sea necesario” para permitir que todos los seguidores puedan despedirse. Sin embargo, hacia la tarde la fila seguía extendiéndose por varios kilómetros y continuaban llegando fanáticos identificados con banderas de distintos barrios de la Ciudad de Buenos Aires, el Gran Buenos Aires y provincias como Córdoba, Santa Fe, La Pampa y Catamarca.
Tras la apertura del predio, los familiares del artista difundieron un mensaje dirigido a quienes se acercaron a rendir homenaje: “Sigamos despidiéndolo así, tal como merece, porque se lo ganó: en familia, en paz, hermanados por la belleza que coló en nuestras vidas. Hay lugar para todos y todas los que quieran darle forma a su adiós”.
La multitudinaria despedida volvió a reflejar la dimensión cultural y popular de El Indio Solari, un artista que trascendió generaciones y cuya obra dejó una huella imborrable en la historia de la música argentina.



























