Histórico fallo en Rosario: condenan a cadena perpetua a varios líderes de una organización criminal vinculada a homicidios, balaceras y extorsiones
El juicio oral contra 15 integrantes de una de las bandas más violentas que operó en los barrios Empalme Graneros, Ludueña e Industrial llegó a su fin. La Justicia dictó múltiples condenas a prisión perpetua por homicidios, femicidio, asociación ilícita y otros graves delitos cometidos entre 2021 y 2023.

Tras un extenso juicio oral desarrollado en el Centro de Justicia Penal de Rosario, la Justicia santafesina condenó a prisión perpetua a varios integrantes de una organización criminal acusada de sembrar el terror en distintos barrios de la ciudad mediante homicidios, balaceras, amenazas, extorsiones y actividades vinculadas al narcotráfico.
La sentencia fue dictada el pasado 29 de mayo por el tribunal integrado por los jueces Natalia Benvenuto, Ariel Rodríguez y Gustavo Pérez de Urrechu, quienes encontraron responsables a los acusados por una serie de hechos violentos ocurridos entre marzo de 2021 y junio de 2023.
Entre los principales condenados se encuentran Francisco R. y Fernando Ezequiel C., señalados como jefe y organizador de la estructura criminal. Ambos recibieron la pena de prisión perpetua por asociación ilícita agravada, homicidios calificados y amenazas coactivas.También fueron condenados a prisión perpetua Lemuel Abraham S., Daniel M.G., Lisandro O., César A.M., Marcelo Andrés C., Alexis A., Lucas Tomás R., Kevin S., Eric Gabriel E. y Franco Matías A., mientras que otros imputados recibieron penas de entre cinco y seis años y medio de prisión efectiva por distintos grados de participación en la organización.
Una banda que operaba desde las cárceles
Durante el debate oral, los fiscales Adrián Spelta, Patricio Saldutti y Franco Tassini sostuvieron que la organización criminal continuó funcionando incluso cuando varios de sus líderes se encontraban detenidos en las unidades penitenciarias de Piñero y Coronda.
Según la investigación, las órdenes para cometer homicidios, ataques armados, amenazas y extorsiones eran impartidas desde prisión y ejecutadas por integrantes que permanecían en libertad.
La acusación describió una estructura jerárquica dedicada a controlar territorios de los barrios Empalme Graneros, Ludueña e Industrial, donde mantenía una disputa con otras organizaciones criminales por el dominio de la venta de estupefacientes y el control de distintas actividades ilícitas.
Los crímenes que llevaron a las condenas
Entre los hechos más graves ventilados durante el juicio se encuentran el asesinato de Brian Ortigoza en febrero de 2022, el homicidio de Cristian Fernández, conocido como «Larva», ocurrido en abril de ese mismo año, el crimen de Alejandro Ramírez en junio de 2022 y el femicidio de Ludmila Orellana, cometido en septiembre de 2022.
La investigación también permitió esclarecer amenazas, balaceras contra viviendas, intentos de extorsión y otros ataques armados que fueron ejecutados con el objetivo de intimidar a rivales o consolidar el control territorial de la organización.Otro de los hechos juzgados fue el homicidio de Juan Cruz Ferrari, ocurrido en abril de 2023, que según la acusación fue planificado desde la cárcel y ejecutado mediante una promesa de pago económico a los autores materiales.
Una organización con estructura y roles definidos
La Fiscalía sostuvo que la asociación ilícita contaba con una organización claramente estructurada, con funciones específicas para cada integrante.
Francisco R. era señalado como el máximo líder de la banda, mientras que Fernando C. asumió el control operativo tras su detención. Otros miembros cumplían funciones relacionadas con el suministro de armas, la logística de los ataques, la administración de puntos de venta de droga, la ejecución de homicidios y las tareas de intimidación contra organizaciones rivales.
Los investigadores destacaron además la utilización de menores de edad para la comisión de diversos delitos, circunstancia que agravó las imputaciones y las condenas impuestas.Un fallo de alto impacto
La sentencia representa uno de los golpes judiciales más importantes contra estructuras criminales que operaban en Rosario durante los años de mayor violencia vinculada al narcotráfico.
Con las condenas dictadas, la Justicia consideró acreditada la existencia de una organización dedicada de manera sistemática a cometer delitos graves contra las personas, la propiedad y la seguridad pública, utilizando la violencia armada como principal herramienta para sostener su poder territorial.
El fallo aún no se encuentra firme y podrá ser revisado por instancias superiores, aunque marca un nuevo capítulo en la lucha judicial contra las organizaciones criminales que protagonizaron algunos de los episodios más violentos registrados en Rosario durante los últimos años.




























