A 44 años del hundimiento del HMS Coventry: la histórica misión aérea argentina en Malvinas

El 25 de mayo de 1982, pilotos de la Fuerza Aérea Argentina ejecutaron un ataque a muy baja altura que hundió a uno de los destructores más importantes de la flota británica durante la Guerra de Malvinas.

El Hundimiento del HMS Coventry quedó marcado como uno de los episodios más emblemáticos de la Guerra de Malvinas. El 25 de mayo de 1982, en plena batalla aeronaval en el Atlántico Sur, pilotos argentinos lograron hundir al destructor británico HMS Coventry mediante un ataque aéreo ejecutado a muy baja altura.

La operación se desarrolló en el estrecho de San Carlos, una zona estratégica donde fuerzas británicas llevaban adelante el desembarco de tropas. Allí, el destructor HMS Coventry y la fragata HMS Broadsword habían sido desplegados con la misión de interceptar a los aviones argentinos y proteger a la flota de desembarco.

La táctica británica consistía en utilizar al Coventry como señuelo para atraer a los cazabombarderos argentinos y derribarlos mediante misiles Sea Dart, mientras el Broadsword brindaba cobertura cercana con misiles Sea Wolf.

Durante las primeras horas de aquella jornada, la defensa británica consiguió derribar aeronaves argentinas. Un A-4B Skyhawk del Grupo 5 de Caza fue alcanzado por un misil Sea Dart y murió el capitán Hugo Ángel del Valle Palaver. Más tarde, otro A-4C Skyhawk del Grupo 4 de Caza fue abatido cuando regresaba de una misión y el capitán Jorge Osvaldo García desapareció en el mar tras eyectarse.

Sin embargo, los pilotos argentinos detectaron la maniobra británica y lanzaron una ofensiva que terminó cambiando el desarrollo del combate. Los A-4 Skyhawk avanzaron prácticamente al ras del agua para evitar los radares enemigos y dificultar la respuesta defensiva de los buques.

El primer ataque estuvo encabezado por el capitán Pablo Carballo y el teniente Carlos Alfredo Rinke. Una de las bombas impactó sobre la cubierta del HMS Broadsword y destruyó un helicóptero Westland Lynx, aunque el explosivo no llegó a detonar.

Apenas noventa segundos después apareció el segundo grupo de ataque, integrado por el teniente Mariano Ángel Velasco y el alférez Jorge Nelson Barrionuevo, quienes concentraron su ofensiva sobre el HMS Coventry.

El destructor intentó responder con fuego antiaéreo y maniobras evasivas, pero un giro brusco terminó interfiriendo incluso con el sistema defensivo Sea Wolf del HMS Broadsword. Las bombas argentinas impactaron debajo de la línea de flotación y provocaron daños devastadores en el centro de operaciones y en la sala de máquinas.

El HMS Coventry comenzó a escorarse rápidamente y quedó fuera de combate en pocos minutos. El incendio interno y la destrucción estructural hicieron imposible salvar el buque. Finalmente, el destructor fue abandonado y terminó hundiéndose. El ataque dejó un saldo de 19 tripulantes británicos muertos y alrededor de 30 heridos.

El hundimiento del Coventry representó uno de los golpes más importantes sufridos por la Royal Navy durante toda la guerra y consolidó el reconocimiento internacional hacia la capacidad ofensiva de la aviación argentina frente a una de las flotas militares más poderosas del mundo.

Entre los principales buques británicos hundidos o destruidos por ataques argentinos durante la Guerra de Malvinas también se encuentran el HMS Sheffield, el HMS Ardent, el HMS Antelope, el RFA Sir Galahad y el Atlantic Conveyor.


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