Messi hizo las paces con el técnico Setién y luego rompió dos récords más en Barcelona.

El astro rosarino anotó 25 goles en el campeonato y alcanzó el séptimo e inédito «Pichichi» (cuarto consecutivo), y además sumó la asistencia que le faltaba (al guineano Ansu Fati), la número 21 con la que quebró el récord de 20 de su ex compañero Xavi Hernández.

Lionel Messi repartió críticas e hizo autocrítica, de ida y de vuelta, tras la derrota del jueves frente a Osasuna en el mismísimo Camp Nou, dejando muy mal parado al entrenador Enrique Setién, pero este sábado ambos se reunieron por espacio de una hora e hicieron las paces, una especie de pacto de no agresión para intentar pelear en el futuro inmediato por el anhelado título de la Champions League, y hoy el rosarino «mostró» públicamente ese acuerdo rompiendo dos récords en un mismo partido.

La goleada ante el Deportivo Alavés, como visitante, por 5 a 0, en la última fecha de la Liga de España, volvieron a poner en escena al Messi «de siempre», llegando en el momento justo (la jornada final del certamen) a redondear 25 goles en el campeonato y alcanzar el séptimo e inédito «Pichichi» (cuarto consecutivo), y además sumó la asistencia que le faltaba (al guineano Ansu Fati), la número 21 con la que quebró el récord de 20 de su ex compañero Xavi Hernández (en la temporada 2008-09).

El 127° doblete conseguido por Messi le permitió además alcanzar la marca que estableció el mexicano Hugo Sánchez con cuatro «Pichichis» consecutivos entre las temporadas 1984-85 y 1988-88 (el primero con Atlético de Madrid y los tres restante con Real Madrid).

Pero más que eso, por supuesto, fue que el rosarino se transformó en el primer futbolista de la historia en superar la media docena de esos «Pichichis» que desde hace 67 años ostentaba Telmo Zarrá (en rigor Telmo Zarraonaindia Montoya), ídolo de Athletic de Bilbao , que logró esos seis a mediados del Siglo XX, en las temporadas 1944-45, 1945-46, 46-47, 49-50, 50-51 y 52-53.

Messi lo hizo ya en la segunda década del Siglo XXI, en las temporadas 2009-10, 2011-12, 12-13, 16-17, 17-18, 18-19 y 19-20.

Pero para llegar hoy a todas esas marcas, ayer Messi tuvo una reunión «cumbre» con su entrenador, «Quique» Setién, donde se fijaron como meta corta superar la fase de octavos de final de la Champions League ante Nápoli, de Italia, del 8 de agosto en el Camp Nou, luego de haber igualado 1 a 1 en la ida disputada el 25 de febrero en el San Paolo.

Esto, el 5 a 0 de hoy en Alavés y la «conjura», según la definió el diario catalán Mundo Deportivo, desarticularon también las dudas manifestadas por Setién luego del encuentro contra Osasuna, cuando admitió que iba a estar para el partido de hoy, finalizando LaLiga. «Pero después, si estaré ante Nápoli, no se», disparó.

Y justamente a pedido de Setién y con el objetivo de aclarar la situación y buscar soluciones, propuso verse ayer con el capitán, que vale aclararlo, aceptó inmediatamente.

Y en ese encuentro ambos se vieron cara a cara y a solas durante una hora en la que cada uno expuso su punto de vista. Pese a que hasta el momento no han logrado tener el mismo «feeling» que, por ejemplo, «Lío» si tenía con su antecesor, Ernesto Valverde, los dos coincidieron en que había un objetivo común muy importante por el que luchar en lo inmediato como es la Champions League.

Y que en son de ponderar ese gran objetivo común debían dejar sus reticencias de lado para remar juntos con la única idea de devolverle al club y a la afición un título que se le resiste desde hace cinco años.

El efecto, por lo observado hoy en lo particular y en lo general, fue positivo, ya que Barcelona jugó liberado en la goleada sobre Alavés y, lo más importante, todo el equipo mostró la intensidad y la actitud que reclamaba Messi después de caer ante Osasuna en tiempo de descuento por 2 a 1.

Después de aquel partido, cuando Messi lanzó «bombas» periodísticas que incluso lograron minimizar hasta el propio título liguero que simultáneamente había conseguido su clásico rival, Real Madrid, hizo recordar a lo sucedido tras la segunda final consecutiva perdida por penales ante Chile en la Copa América Centenario, de los Estados Unidos, en 2016, cuando anunció su posteriormente nunca concretada renuncia al seleccionado argentino y con eso distrajo la atención sobre la derrota.

Como el tero, que pone los huevos en un lugar y canta en otro, quizá esta tregua tenga la duración de lo que tardará en llegar la próxima derrota, pero que hoy Messi haya dicho que era «cierto que el equipo en este tiempo tuvo momentos buenos como dijo Setién en estos días», fue todo un mensaje de paz, luego que afirmara el pasado jueves que estaban haciendo «todo mal desde enero», justamente cuando se hizo cargo el ex técnico de Betis.

Y sobre esas declaraciones hechas esta tarde fue Setién para sacar también bandera blanca al reconocer que cuando «Messi habla de autocrítica, es normal que lo haga. Porque no es lo mismo hablar después de una derrota que después de una victoria como la de hoy, cuando las sensaciones son muy diferentes”, indicó.

Claro que antes de esa reunión entre técnico y capitán hubo una previa de Messi con todos sus compañeros de plantel el pasado jueves, apenas finalizado el cotejo con Osasuna, en la que todos se c comprometieron a dar lo máximo para conseguir la Champions.

Habrá que ver entonces si solamente con ese voluntarismo de todos alcanza, o solamente queda en eso y «Lío» tenía razón cuando dijo hace tres días que «así como está el equipo no puede ganar nada y se ve, porque no alcanzó ni para la Liga». Telam


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