Leucemia linfocítica crónica: 9 de cada 10 pacientes no reconocen los síntomas
Una encuesta internacional mostró que la mayoría de los pacientes no asociaba el cansancio, los ganglios inflamados o la sudoración nocturna con la enfermedad.

Una nueva encuesta internacional reveló que 9 de cada 10 pacientes con leucemia linfocítica crónica (LLC) no reconocían los síntomas de la enfermedad antes de recibir el diagnóstico.
El estudio, publicado en Frontiers in Hematology, analizó las respuestas de 846 personas con LLC de distintos países. Entre quienes habían presentado síntomas antes de ser diagnosticados, el 89% desconocía que esas manifestaciones podían estar vinculadas con una leucemia.
La leucemia linfocítica crónica es un tipo de cáncer de la sangre que afecta a los linfocitos, un tipo de glóbulo blanco, y se presenta con mayor frecuencia en adultos mayores.Entre los síntomas mencionados por los participantes, el más frecuente fue la fatiga, registrada por el 40% de los encuestados. Le siguieron la inflamación de los ganglios linfáticos, con un 27%, y la fiebre o sudoración nocturna, con un 19%.
Otro de los datos destacados fue que en el 71% de los casos la enfermedad fue detectada a partir de un análisis de sangre o durante un control de salud.
Fernando Piotrowski, director ejecutivo de la Asociación Leucemia Mieloide Argentina (ALMA), explicó que muchos de estos síntomas son inespecíficos y pueden confundirse fácilmente con otras situaciones cotidianas.
Según señaló, el objetivo de difundir esta información no es generar alarma, sino favorecer la consulta médica cuando determinados signos persisten y permitir que, ante hallazgos compatibles, los pacientes puedan acceder oportunamente a la evaluación de un hematólogo.
Diagnóstico no significa tratamiento inmediato
La encuesta también puso el foco sobre otra característica particular de la LLC: recibir el diagnóstico no implica necesariamente comenzar un tratamiento de manera inmediata.
El 84% de los pacientes consultados atravesó en algún momento una etapa de observación, durante la cual se realizan controles periódicos y se posterga el inicio del tratamiento hasta que aparecen signos de progresión o criterios clínicos que indiquen la necesidad de intervenir.
Esta situación puede generar incertidumbre. Entre quienes habían atravesado una etapa de espera y seguimiento, uno de cada cuatro manifestó haberse sentido muy preocupado por no comenzar rápidamente una terapia.Desde ALMA explicaron que la observación forma parte de una estrategia médica establecida para muchos pacientes y destacaron la importancia de que cada persona comprenda qué se controla y cuáles son los factores que pueden llevar al inicio de un tratamiento.
Nuevas alternativas terapéuticas
El abordaje de la leucemia linfocítica crónica también atravesó importantes cambios en los últimos años.
Las nuevas recomendaciones de la European Hematology Association reflejan el avance de los tratamientos dirigidos y establecen que la quimioinmunoterapia ya no es la opción recomendada cuando existen terapias específicas disponibles.
Para determinados pacientes, esto permite utilizar esquemas libres de quimioterapia durante un período previamente establecido. Una vez finalizado el tratamiento, y siempre que la enfermedad permanezca controlada, puede comenzar una etapa sin medicación y con controles periódicos.
Desde ALMA destacaron que los avances científicos deben estar acompañados por información clara para los pacientes y por políticas que permitan garantizar el acceso oportuno a especialistas, estudios y nuevas alternativas terapéuticas.




























