Récord de endeudamiento: la morosidad de las familias argentinas alcanzó su nivel más alto en 20 años
El incumplimiento en el pago de créditos llegó al 11,2% en febrero y acumula 16 meses consecutivos de suba. Alertan por el deterioro del poder adquisitivo, la caída del empleo formal y el aumento de la fragilidad económica de los hogares.

La situación financiera de las familias argentinas atraviesa uno de sus momentos más críticos de las últimas décadas. Según datos del sistema financiero, la morosidad en el pago de préstamos y compromisos crediticios trepó al 11,2% en febrero, alcanzando el nivel más alto desde 2004 y superando incluso los registros observados durante la pandemia.
El indicador acumuló 16 meses consecutivos de incremento, en un contexto marcado por la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, el retroceso del empleo formal privado y el cierre sostenido de pequeñas y medianas empresas. La dificultad para afrontar deudas y cuotas impactó de manera generalizada en bancos, financieras y plataformas de crédito de todo el país.En paralelo, el Índice de Vulnerabilidad Familiar del Congreso (IVFC) también mostró un fuerte deterioro. El relevamiento encadenó 10 meses consecutivos de subas y alcanzó los 5,1 puntos, ubicando a los hogares dentro del rango técnico denominado “Fragilidad Familiar”. El dato refleja el creciente desacople entre las variables macroeconómicas y la realidad cotidiana de millones de argentinos.
Desde distintos sectores de la oposición expresaron preocupación por la aceleración del endeudamiento familiar, que cuadruplicó sus niveles mínimos registrados a fines de 2024.
El diputado nacional Nicolás Trotta, de Primero La Patria, advirtió que “la morosidad récord muestra que cada vez más familias tienen dificultades para sostener sus gastos y cumplir con sus compromisos. Detrás de este dato hay hogares que hacen cuentas todos los días, que recortan gastos y que viven con más incertidumbre sobre cómo llegar a fin de mes”.
Especialistas del sector financiero señalan que el avance de las carteras irregulares se concentra principalmente en líneas de financiamiento destinadas al consumo cotidiano y créditos de montos menores. Esto evidencia que una parte creciente de la población recurre al endeudamiento para cubrir gastos básicos y necesidades esenciales de subsistencia.

























