Acceso, información y prevención: pilares para una salud universal
En el marco del Día Mundial de la Salud, especialistas destacan que hablar claro es tan importante como la información misma.

El Día Mundial de la Salud se conmemora este martes y especialistas señalan que es importante recordar que la cobertura no es realmente universal si quienes la necesitan no pueden entender, usar y acceder plenamente a los servicios disponibles.
Se trata de una fecha proclamada oficialmente en 1946 por parte de 61 miembros de Naciones Unidas y se celebra porque la salud es un derecho básico y universal y todos deberían poder acceder a una atención sanitaria de calidad en todas las regiones del mundo, especialmente en la población de escasos recursos.
Bajo el tema “Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia”, la celebración de este año da inicio a una campaña de un año de duración que celebra el poder de la colaboración científica para proteger la salud de las personas, los animales, las plantas y el planeta y la misma destaca tanto los logros científicos como la cooperación multilateral necesaria para convertir la evidencia en acción, centrándose especialmente en el enfoque de “Una sola salud”.“Para muchas personas, la puerta de entrada al sistema es tardía, fragmentada o motivada únicamente por una urgencia. Por eso, contar con información clara, continua y comprensible permite anticiparse: saber cuándo realizar los chequeos de rutina, qué vacunas corresponden según la edad, cómo actuar ante síntomas que requieren consulta inmediata, y de qué manera acompañar adecuadamente una enfermedad crónica”, señaló Ailín Catalá, especialista en comunicación en salud
Asimismo, añadió: “Cuando la educación en salud ocupa un lugar central, la prevención deja de ser una tarea aislada y pasa a integrarse en la vida diaria: se transforman hábitos, se detectan problemas a tiempo y se evitan complicaciones que podrían haberse prevenido con acciones simples”.
La información preventiva, además, sienta las bases para las decisiones informadas y Catalá dijo al respecto: “Entender qué está ocurriendo en el propio cuerpo y qué implica cada indicación médica genera autonomía y seguridad, conocer qué medicación se está tomando, cómo se administra, qué efectos adversos pueden aparecer, qué interacciones existen y a qué señales prestar atención permite transitar tratamientos de manera más consciente y responsable”.
“Lo mismo ocurre con las intervenciones quirúrgicas, los estudios diagnósticos y las alternativas de tratamiento: cuando una persona comprende el alcance de cada opción, puede evaluar con mayor tranquilidad, anticipar dudas y participar activamente de su cuidado. Decidir sin información, en cambio, aumenta el miedo, los riesgos y la posibilidad de errores evitables”, expresó.
En este contexto, hablar claro es tan importante como la información misma. La salud es un campo donde los tecnicismos abundan y, si no se traducen en un lenguaje accesible, la brecha entre lo que se comunica y lo que se comprende se agranda.
Cuando un mensaje no se entiende, el objetivo no se cumple, ya que, la persona queda desorientada y tanto ella como el sistema de salud deben responder a situaciones que podrían haberse evitado.
Explicar con palabras simples, sin perder calidad, es una forma concreta de cuidar. Permite que cada persona pueda reconocer qué hacer, qué preguntar y cómo acompañar un tratamiento sin sentirse intimidada o confundida.
“En definitiva, garantizar una cobertura verdaderamente universal implica -también- que la información llegue a tiempo, que se entienda sin dificultad y que acompañe a las personas en cada decisión sobre su salud. Cuando comunicar se vuelve parte del cuidado, el sistema se vuelve más accesible y las personas pueden ejercer sus derechos con mayor seguridad y autonomía”, finalizó Catalá.




























