La espera terminó: después de un año y medio volvieron los hinchas a las canchas

Nunca fue tan gratificante levantar los brazos para el cacheo, ni tan placentero el esfuerzo de subir los escalones, ni tan gloriosos el abrazo de gol o el reclamo al juez de línea: después de más de un año y medio, con protocolo sanitario y habilitación digital, hoy, por fin, volvieron los hinchas a las canchas del fútbol argentino.

A primera hora del día el Gobierno publicó el nuevo DNU en el Boletín Oficial y oficializó el permiso para regresar a los estadios con al menos una dosis de la vacuna contra el coronavirus para los mayores de edad, un estricto protocolo sanitario y en todos los casos el 50% del aforo. La pandemia todavía no terminó.

La jornada que marcó el regreso del público a la cancha, este viernes 1 de octubre que dio vuelta la página y quedará en la historia, había tenido una prueba piloto el 9 de septiembre, cuando Argentina le ganó 3-0 a Bolivia («hat-trick» de Lio Messi) en el Monumental por las Eliminatorias para Qatar 2022.

Las cosas funcionaron. El plan de vacunación también. Sputnik, Sinopharm, Astra Zéneca, Moderna y Pfizer, como una de esas viejas delanteras. Y la fiesta de hoy comenzó con el torneo femenino: empate 1 a 1 entre Deportivo Español y Defensores de Belgrano y goleada 10 a 1 de UAI Urquiza sobre Excursionistas.

Más tarde fue el turno del ascenso, a las 15, con un encuentro de la Primera B (Flandria-Argentino de Quilmes) y cuatro de la D.

En Jáuregui, los hinchas de Flandria contaron con un aforo permitido de 2.500 personas y le dieron un buen marco al estadio Carlos V, donde se escuchó el primer grito de gol de la tarde.

A los 16 minutos del primer tiempo, luego de un insólito error del arquero Elías Gómez, el delantero Lautaro Gordillo quedó con todo a disposición para marcar el 1-0 y desatar la alegría de los fanáticos del «Canario», quienes dejaron de lado el distanciamiento social para celebrar con un abrazo.

Gordillo pareció guardarse toda la artillería para esta jornada inolvidable: anotó cinco goles para el 7 a 2 final.

En los encuentros de la D, mientras tanto, se dio un episodio curioso en la cancha de Atlas ya que Central Ballester, local de Yupanqui, publicó en Twitter horas antes del inicio del partido que se jugaría a puertas cerradas porque la policía no había sido avisada de la habilitación para el ingreso de los simpatizantes.

La situación se resolvió cuando la policía envío más efectivos al lugar y se habilitaron las puertas para que pudieran ingresar las personas que permanecían en las afueras del estadio.

Los otros partidos de la D fueron Centro Español 1 – Liniers 4, Muñiz 1 – Lugano 1 y Juventud Unida 2 – Sportivo Barracas 2.

En lo que respecta a la Liga Profesional de Fútbol, la máxima categoría, el privilegio de ser el primero en recibir a su gente fue Aldosivi de Mar del Plata, partido ante Unión por la fecha 14: cerca de 4.000 personas se acercaron al José María Minella.

Con certificado de vacunación y DNI en mano, los simpatizantes del «Tiburón» llegaron al estadio con tiempo, algunos hasta dos horas antes de las 19, con margen para encarar los controles.

Para el partido estaba habilitado el ingreso de 6.000 personas, ya que si bien el aforo permitido por el Gobierno nacional es del 50 por ciento, el Ente Municipal de Deportes local clausuró días atrás la tribuna techada del estadio mundialista porque detectó importantes problemas estructurales.

De ese modo, los simpatizantes fueron distribuidos en la tribuna popular Norte y en la platea descubierta Norte, mientras que unos 25 allegados de Unión ocuparon la popular Sur.

El viernes de los hinchas se cerró en el sur del conurbano bonaerense, la cancha de Lanús, en donde el equipo de Luis Zubeldía recibió a Central Córdoba de Santiago del Estero.

El barrio se pintó de granate como hace tiempo no sucedía: más de un año y medio. Y con la expectativa del equipo peleando por los primeros puestos: el estadio de Lanús fue habilitado para 23 mil socios, distribuidos en las tribunas cabeceras, la platea de la calle Esquiú, la platea oficial y los palcos VIP.

La barra ingresó a su lugar habitual, la cabecera norte de la calle Ramón Cabrero, con la condición de que portaran el carnet de asociados ingresando antes de las 20 con banderas, tambores y bombos. Y junto con el resto de los hinchas en las distintas ubicaciones, explotaron con gran ovación a las 20.40, cuando salió el equipo al campo para el calentamiento precompetitivo.

Más allá del Argentina-Bolivia ya citado, el último partido con público en el país había sido el 10 de marzo de 2020 en la Bombonera, por la segunda fecha de la fase de grupos de la Copa Libertadores de América: en esa ocasión, Boca Juniors le ganó 3 a 0 a Independiente Medellín de Colombia con dos goles del «Toto» Eduardo Salvio y uno de Emanuel «Bebelo» Reynoso.

Un día antes, en la cancha de Estudiantes de La Plata, se había jugado el último encuentro con gente en las tribunas pero por torneos locales: por la última fecha de la Superliga 2019/20, el «Pincha» cayó con Racing Club por 2 a 1.

Todo, ya, parte de una historia inesperada, casi inimaginable. Las tribunas volvieron hoy a sentir el temblor de los saltos, la emoción de los abrazos, las banderas. Y entre todo eso, también, las ausencias simbolizadas en una: fue el primer día con público en las canchas argentinas pero sin Diego Maradona. Que dijo alguna vez: «Jugar sin hinchas es como jugar adentro del cementerio».


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