Aprueban propuesta para la «presencialidad plena» en las escuelas desde el 1 de septiembre

El Consejo Federal de Educación (CFE) aprobó una propuesta para regresar a la «presencialidad plena» en las escuelas desde el 1° de septiembre, en un esquema con protocolos que incluye una distancia de 90 centímetros en las aulas, la utilización obligatoria de barbijos, ventilación cruzada y otras medidas de cuidado.

Así lo informó el ministro de Educación nacional, Nicolás Trotta, tras la reunión del organismo en la que se analizaron y validaron los cambios en el protocolo de asistencia a clases en los niveles primario y secundario de todo el país.

La propuesta, aprobada por la mayoría del CFE, deberá «ser aplicada con carácter de ley» en las 24 jurisdicciones, incluidas Mendoza y ciudad de Buenos Aires, que no acompañaron la votación.

«Hemos tenido una reunión en la que hemos aprobado por mayoría, con el acompañamiento de 22 de las 24 jurisdicciones, los protocolos que permiten intensificar la presencialidad en el sistema educativo», indicó Trotta tras encabezar la 109° asamblea del CFE en el Palacio Sarmiento.

«La pandemia no ha sido superada pero podemos dar este paso», declaró, al advertir que pueden observarse «mejoras» en materia sanitaria.

Trotta detalló los puntos principales del regreso a la presencialidad a las aulas desde el 1° de septiembre, como garantizar «90 centímetros de distanciamiento» que, de «manera excepcional, se puede disminuir a mínimo de medio metro». Esa disposición deberá ser «compensada» con los «testeos» y el «uso de medidores de dióxido de carbono», además de la ventilación cruzada.

También confirmó que el Estado nacional «acompañará con financiamiento» a las jurisdicciones con los «medidores de dióxido de carbono, kits de testeos y barbijos», y que en algunos casos se implementará el uso de doble tapabocas o triple protección.

Señaló que «cada una de las jurisdicciones va a poder determinar la progresividad» de las medidas aprobadas por el CFE y explicó que la decisión tomada por mayoría de la asamblea del organismo deberá «ser aplicada como ley» en las 24 jurisdicciones pese a que Mendoza y ciudad de Buenos Aires no acompañaron la decisión.

«Pedimos a Horacio Rodríguez Larreta y a Rodolfo Suárez que cumplan la norma», dijo Trotta en referencia a los mandatarios porteño y mendocino, respectivamente, al señalar que se trata de medidas que van a «cuidar a toda la comunidad educativa».

Tras el encuentro, Trotta declaró: «El paso que hemos dado hoy es muy importante porque nos permite intensificar la presencialidad en nuestro sistema educativo. Tenemos la responsabilidad de garantizar el cuidado de la salud de toda la comunidad educativa». «Hoy consideramos que se puede avanzar de manera segura y proponemos este paso porque contamos con el aval de las y los especialistas del campo sanitario y epidemiológico, luego de trece semanas de mejora de los indicadores. Estos cambios se aplicarán manteniendo y, en algunos casos, incrementando las medidas de cuidado ya que la pandemia aún no ha terminado», añadió.

El director ejecutivo del Instituto Nacional de Educación Tecnológica, Diego Golombek, quien estuvo en la reunión, expresó que «debemos ser muy conscientes y tratar de sostener el distanciamiento máximo con todas las medidas necesarias, que las excepciones sean realmente excepciones y en esos casos intensificar de manera obligatoria al resto de las medidas de cuidado como los testeos, el uso de barbijos, la ventilación cruzada permanente, la utilización de medidores de CO2; el control de las condiciones sanitarias de la localidad, entre otras».

Las pautas para el regreso a la presencialidad total habían sido definidas el miércoles por la cartera educativa y sus asesores.

Los cambios propuestos al CFE responden a la mejora de los indicadores epidemiológicos, al avance del proceso de vacunación y al aumento de las temperaturas en el territorio argentino.

Este contexto habilitó la posibilidad de nuevas instancias que avanzan y «fortalecen la presencia en las aulas», había informado Educación.

La propuesta definida contempla tres escenarios posibles y refiere a condiciones mínimas, sobre las cuales cada jurisdicción podrá adicionar medidas que considere convenientes:

-Condición óptima: En caso de que las escuelas puedan asegurar la presencialidad completa manteniendo un distanciamiento físico de 1.5 metro entre estudiantes, sin dejar de ventilar, asegurar el uso de mascarillas y la higiene de manos.

-Condición admisible: En caso de que no sea posible asegurar el distanciamiento de 1.5 metro para una presencialidad plena, se tomará una distancia física de 0.90 metro entre estudiantes en las aulas, manteniendo el requerimiento de 2 metros en los espacios comunes y con el cuerpo docente.

-Excepciones: Solo en el caso de que no sea posible mantener un distanciamiento físico de 0.90 metro entre estudiantes, se podrá mantener una distancia menor; y las excepciones podrán aplicarse en contextos de bajo riesgo epidemiológico y con adecuada cobertura de vacunación.

Las excepciones deben ser acompañadas de medidas obligatorias: mantener e incrementar el resto de las medidas de prevención; la distancia mínima entre estudiantes será de 0.50 m; la distancia entre estudiantes y docentes, así como entre docentes, se mantendrá en 2 m; el distanciamiento en zonas de uso común, no podrá ser menor a los 2 m.

Se deben agregar estrategias preventivas adicionales que incluyen testeos en las secciones escolares que estén contempladas por estas medidas excepcionales de distanciamiento; uso de doble o triple barbijo; asegurar que la superficie mínima por estudiante en el aula sea de 1 m2; la utilización de medidores de CO2 y la obligación de informar al Ministerio de Educación de la Nación los CUEs de las instituciones que son afectadas a estas condiciones excepcionales.

Desde Educación confirmaron que las referencias «al uso de medidores de CO2, su implementación y recomendaciones se encuentran detallados en la guía presentada como Anexo de la resolución CFE 398/21». Sobre los testeos, confirmaron que «podrán consistir en pruebas de presencia de antígenos correspondientes al virus SARS-CoV-2» mientras que «el tipo de muestreo» será «determinado por cada jurisdicción, y deberá realizarse con una frecuencia semanal».

En caso de detectar antígenos correspondientes, el procedimiento a adoptar será la suspensión de «las clases presenciales en la cohorte que los haya presentado, procediendo al aislamiento preventivo de estudiantes y docentes que hayan estado en contacto estrecho de aquellos que presenten resultados positivos».

La asamblea contó con la participación del secretario General del Consejo Federal de Educación, Mario Oporto; la secretaria de Educación, Marisa Díaz; el secretario de Cooperación Educativa y Acciones Prioritarias, Pablo Gentili, y la subsecretaria de Gestión Educativa y Calidad, Verónica Piovani. También estuvieron de manera virtual las ministras y ministros de Educación de las 24 jurisdicciones, representantes de la Comisión de Educación de las cámaras de Senadores y de Diputados; Rodolfo Tecchi por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN); Rodolfo de Vincenzi del Consejo de Rectores de Universidades Privadas (CRUP) y los representantes de los cinco sindicatos docentes: Sonia Alesso, Roberto Baradel y Noemí Tejeda (Ctera), Mariana Jaureguiberry (Sadop), Norberto Cabanas (UDA), Ernesto Cepeda (AMET) y José Gea (CEA).

La propuesta del Ministerio de Educación llegó luego de reuniones con la Sociedad Argentina de Pediatría, Unicef y Organización Mundial para la Salud, entre otras.


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