Diputados dio media sanción a la Ley de Modernización Laboral y el proyecto vuelve al Senado
En sesión especial y tras incorporar modificaciones, la Cámara de Diputados de la Nación aprobó en general el proyecto impulsado por el Poder Ejecutivo con 135 votos afirmativos y 115 negativos. La iniciativa deberá regresar al Senado para su sanción definitiva.

En el marco de las sesiones extraordinarias, la Cámara de Diputados le dio media sanción al proyecto de Ley de Modernización Laboral, luego de introducir cambios al texto que había sido girado desde el Senado. La votación en general arrojó 135 votos positivos, 115 negativos y no registró abstenciones.
De esta manera, la iniciativa deberá volver a la Cámara alta para su tratamiento definitivo, en un escenario político atravesado por fuertes posicionamientos a favor y en contra de la reforma.Como miembro informante del proyecto enviado por el Poder Ejecutivo, el diputado Lisandro Almirón (La Libertad Avanza) defendió la iniciativa al señalar que “este es el camino: promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad”. Además, cuestionó el actual marco normativo al sostener que la legislación laboral vigente es “rígida y anacrónica” y que funciona como una barrera para la registración del empleo formal.
“Nuestra legislación ahoga a quienes quieren contratar. Sin inversión no hay empresas; sin empresas no hay trabajadores”, afirmó.
Desde la oposición, el diputado Sergio Palazzo (Unión por la Patria) rechazó el proyecto y lo calificó como “inconstitucional”. Sostuvo que bajo el concepto de modernización “se esconde la regresión más brutal en materia de derechos laborales”, y advirtió que la norma impacta sobre los pilares del derecho del trabajo y la representación sindical.
En la misma línea crítica, Néstor Pitrola (FIT-Unidad) aseguró que la reforma implica un retroceso en derechos históricos y denunció un intento de debilitar la organización sindical y el derecho de huelga.Por su parte, la diputada Mónica Frade (Coalición Cívica) cuestionó la celeridad del tratamiento parlamentario y anticipó un escenario de alta litigiosidad judicial, con posibles planteos de inconstitucionalidad y medidas cautelares.
Desde una postura intermedia, el diputado Martín Lousteau (Provincias Unidas) reconoció falencias estructurales en el sistema laboral argentino, al que consideró desactualizado frente a nuevas modalidades como el trabajo remoto, aunque también cuestionó el enfoque del Gobierno respecto al equilibrio en las relaciones laborales.
En tanto, Pablo Outes (Innovación Federal) adelantó su voto favorable al considerar que la reforma puede resultar beneficiosa para las provincias del interior y las pequeñas empresas. Argumentó que el alto nivel de informalidad laboral —que estimó en un 50%— exige modificaciones estructurales para ampliar el acceso a derechos previsionales y cobertura de salud.
Finalmente, Miguel Ángel Pichetto (Encuentro Federal) sostuvo que el proyecto no contiene elementos que favorezcan a los trabajadores y criticó el concepto de “modernización” utilizado como eje discursivo de la iniciativa.
Con la media sanción en Diputados, el proyecto ingresa ahora en una etapa clave: su regreso al Senado definirá si la reforma laboral se convierte en ley o si vuelve a sufrir modificaciones en la Cámara alta.






























