El tren Rosario–Buenos Aires deja de llegar a Retiro y el viaje se vuelve más largo para los pasajeros

Desde este sábado, el servicio ferroviario dejará de llegar a Retiro y finalizará en la estación Colegiales por obras en la traza. El cambio no solo obliga a sumar trasbordos dentro de la Ciudad de Buenos Aires, sino que estira el tiempo total de viaje a más de siete horas, superando incluso la duración que tenía el trayecto en 1899.

El tren que une Rosario con la Ciudad de Buenos Aires modificará desde este sábado 10 de enero su histórica cabecera porteña. A raíz de obras en la infraestructura ferroviaria, las formaciones dejarán de llegar a la estación Retiro y comenzarán a finalizar su recorrido en la estación Colegiales, en el barrio porteño de Chacarita.

La modificación impacta directamente en los usuarios no solo por el cambio de punto de llegada, sino porque extiende la duración total del viaje a siete horas y 17 minutos, un tiempo que resulta incluso superior al que tenía el servicio hace más de un siglo. En 1899, el expreso Rosario–Buenos Aires demoraba aproximadamente siete horas y tres minutos, lo que vuelve a poner en discusión el deterioro del sistema ferroviario frente a los estándares históricos.

Hasta este viernes 9 de enero, el servicio continuará llegando y partiendo desde Retiro. El cambio comenzará a regir a partir del sábado, cuando Colegiales pase a ser la nueva cabecera porteña. La medida fue confirmada por Trenes Argentinos junto con la habilitación de la venta de pasajes hasta el 31 de enero.

Para los pasajeros habituales, la modificación representa una suma de inconvenientes: un trayecto más largo, horarios menos cómodos y la necesidad de agregar combinaciones dentro de la ciudad para completar el viaje. El tiempo de viaje, que hasta ahora rondaba las seis horas y media, se estira casi una hora más, incrementando el cansancio y reduciendo la competitividad del tren frente al micro o el automóvil.

Con el nuevo esquema, el tren 277 saldrá desde Colegiales a las 19.47 y llegará a Rosario Norte a las 3.04 del día siguiente. En sentido inverso, el tren 278 partirá desde Rosario a las 4 de la madrugada y arribará a Colegiales a las 11.17. Esto implica para muchos usuarios madrugadas más extensas, llegadas fuera de los horarios habituales y mayores dificultades para coordinar con otras actividades laborales o familiares.

Además, el arribo a Colegiales obliga a sumar un nuevo tramo urbano para quienes necesitan llegar al centro porteño o a otros puntos de la ciudad. Las alternativas son la línea D del subte desde la estación Olleros —a unas cuatro cuadras— o el colectivo 152, que conecta con Retiro, el Bajo y La Boca desde el Metrobús de avenida Cabildo. En la práctica, esto implica más trasbordos, más tiempo y mayor incertidumbre en un viaje que ya se volvió más largo.

Así, lo que se presenta como una modificación operativa temporal termina traduciéndose en una desventaja concreta para los usuarios: un servicio más lento, menos directo y menos conveniente que no solo pierde competitividad frente a otros medios de transporte, sino que también evidencia un retroceso difícil de explicar en un contexto de desarrollo tecnológico y modernización del transporte.


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