Emotivo homenaje a Diego en la Bombonera y un gol con dedicatoria a su hija Dalma

Un sensible homenaje se brindó anoche a Diego Maradona, fallecido el miércoles pasado a los 60 años, hincha fervoroso de Boca, en una Bombonera vacía de público por la pandemia de coronavirus pero con la emoción que flotaba en el ambiente, durante el partido que el «xeneize» le ganó a Newell’s por 2 a 0, por la quinta fecha de la Copa que lleva desde ahora el nombre del astro.

El destino quiso que el primer partido de Boca después de la muerte del ídolo mundial Diego Armando Maradona sea contra Newell’s dos de los clubes con cuya camiseta jugó en la Argentina, donde comenzó su carrera en Argentinos Jrs en 1976.

Y por esas cosas de las casualidades de la vida la Bombonera fue el último estadio que pisó Diego con gente antes de la cuarentena, cuando Boca se consagró campeón de la Superliga al vencer a su Gimnasia por 1 a 0..

Los dos picos más emotivos fueron cuando en el primer gol de Boca, tras un tiro libre «Maradoniano» de Edwin Cardona, el delantero Ramón Ábila junto a sus compañeros pusieron en el piso la camiseta argentina con el número 10 con la que ingresaron y aplaudieron mirando a Dalma, ubicada en el palco histórico de Diego, quien no paraba de llorar.

El otro fue en el entretiempo, cuando se apagaron las luces del estadio y solo quedó iluminado el sector donde siempre se ubicaba y que pertenecía al mejor jugador de la historia.

En un estadio cubierto de banderas que recordaban a «Dieguito» y la presencia de su hija Dalma Nerea, también hincha «xeneize», la soledad de las tribunas no podían tapar la emoción reinante y los gritos desde afuera en las calles por hinchas que vinieron a recordar al crack.

Las banderas eran elocuentes del significado de «Pelusa» en la historia azul y oro: «El pueblo no olvida a quien lo hizo feliz», «Gracias Diego por tu fútbol», «Diego eterno» «La Boca: bienvenido a tu casa», y el más llamativo, un telón gigante que alguna vez el ídolo donó a la 12, agradeciendo al cuerpo técnico, plantel y dirigentes por la Copa Libertadores y la Intercontinental de 2000.

Ambos equipos, como programó la Liga Profesional, ingresaron con camisetas blancas con el nombre de Maradona con el 10 en la espalda y luego los 22 futbolistas junto a la terna arbitral se reunieron en el círculo central, donde durante un minuto aplaudieron en memoria del «10», mientras sonaba la canción de Rodrigo Bueno en tributo a Diego (la «Mano de Dios»).

Varios jugadores de ambos equipos no podían disimular su emoción por un momento que nadie quería ni pensaba vivir.

Después los jugadores del último campeón del fútbol argentino, como también el cuerpo técnico de Miguel Angel Russo, llevaban en la parte de atrás de su clásica casaca el apellido del ídolo eterno.

Diego Maradona consiguió con Boca su único título oficial en la Argentina cuando obtuvo el torneo Metropolitano de 1981 y luego jugó desde 1995 hasta 1997, mientras que en Newell’s estuvo desde octubre de 1993 hasta febrero de 1994. Telam


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