Se puede detectar un ACV con un celular gracias a la inteligencia artificial, según especialistas

Detectar accidentes cerebrovasculares (ACV) a través de un celular gracias a una app de reconocimiento facial es uno de los ejemplos de la aplicación de la inteligencia artificial a la medicina, eje del congreso por la 28va. Semana de Intervencionismo Mínimamente Invasivo 2019 (SIMI), que comenzó hoy en la ciudad de Buenos Aires.

«La inteligencia artificial (IA) ya se está utilizando en algunos centros médicos del mundo. Uno de los avances más significativos y que tendremos en el país en unos tres meses, es el desarrollo de una aplicación para celulares que sirve para reconocer parálisis faciales y saber si un paciente está sufriendo un ACV», explicó a Télam el neurocirujano argentino Pedro Lylyk, presidente del SIMI 2019.

Lylyk, organizador de estas jornadas que finalizarán este viernes y que reúne a más de 1.000 especialistas de varios países, detalló que la nueva tecnología permitirá «detectar el ACV en el momento en que se desarrolla».

«El celular girará alrededor del paciente, al que se le pedirá que haga muecas para saber si está sufriendo un ACV. Esa tecnología estará disponible en las ambulancias, el celular analizará las imágenes y mandará la información al hospital para que esperen al paciente sabiendo lo que tienen que hacer y no se pierda tiempo valioso», precisó.

Lylyk comentó que el centro especializado en enfermedades vasculares Eneri será «el primero» en contar con ese tipo de aplicación en el país, lo que representa «un claro caso de la aplicación de la IA a la salud».

El neurólogo intervencionista español Marc Ribo señaló a esta agencia que otra de las aplicaciones importantes de la IA al ámbito de la medicina se da en el campo de la interpretación de imágenes.

«Si bien aún no se usa de forma habitual, en breve tendremos máquinas capaces de interpretar imágenes de estudios para detectar ACV, por ejemplo, trabajo que actualmente requiere de personal médico especializado. Gracias a la IA se podrán analizar masivamente esas imágenes, transmitir los datos a un equipo médico y acelerar los tiempos de diagnóstico y tratamiento», destacó el especialista.

Por su parte, el profesor argentino de neurocirugía José Cohen señaló a Télam que «estamos viviendo momentos en que las computadoras aprenden por sí mismas».

«Cuando le das muchos datos a una computadora, no quedan quietas como en un libro, donde hay información en páginas que no se mueven. Hoy las máquinas reciben datos permanentemente, cuando caminamos nuestros celulares registran los pasos, y esa información queda en algún lugar al que dispositivos inteligentes pueden acceder y analizar, si están programados para eso», detalló.

Cohen, quien trabaja en el hospital Hadassah de la Universidad Hebrea de Jerusalén, en Israel, adelantó que en el campo de las enfermedades vasculares «pronto veremos que las correcciones de las arterias del corazón estarán mucho más guiadas por máquinas».

«Hoy el catéter que se utiliza para colocar un stent, por ejemplo, se moviliza manualmente. En breve, a partir de cierto punto tomará el control una máquina que automatizará el proceso y lo hará más predecible, lo que significa que dependerá menos de la capacidad del médico», destacó.

El experto consideró que «estamos viviendo la revolución más grande de la medicina neurológica».

«La posibilidad de abrir arterias tapadas o de extirpar coágulos con tecnologías sencillas y con resultados excelentes cambió completamente la enfermedad cerebrovascular. Muy pronto veremos que la mortalidad y las enfermedades asociadas se reducirán muchísimo. Y ese es el gran avance que aportó mi generación», concluyó este médico, de 42 años.

Fuente: Telam


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