A todo o nada: Argentina se la juega en Montevideo

La presentación oficial del Zurdo Sampaoli encierra un compromiso mayor a partir de la necesidad imperiosa que tiene Argentina de llevarse un buen resultado de la capital charrúa.

El seleccionado argentino afronta esta noche en el estadio Centenario de Montevideo una instancia decisiva en su puja por llegar a la Copa del Mundo de Rusia 2018, en la reedición de un clásico rioplatense que tiene a Uruguay un escalón superior en la tabla de posiciones, distancia que la Albiceleste procurará achicar con un innovador planteo táctico propuesto por su debutante entrenador, el casildense Jorge Sampaoli. El encuentro se jugará desde las 20 con el arbitraje del peruano Víctor Hugo Carrillo y contará con la televisación de TyC Sports.

La presentación oficial del Zurdo Sampaoli encierra un compromiso mayor a partir de la necesidad imperiosa que tiene Argentina de llevarse un buen resultado de la capital charrúa, puesto que actualmente se encuentra en zona de repechaje y su adversario lo aventaja por tan sólo un punto.

Pese a esta exigencia que se da justo en el momento de su debut, al que precisamente llega por la floja performance del equipo cuando lo dirigía su antecesor Edgardo Bauza, el casildense decidió patear el tablero con el armado de un equipo “ultraofensivo”, que volverá a la defensa de tres como no ocurría desde la época de uno de sus referentes futbolísticos: Marcelo Bielsa.

Sin tiempo para trabajar en el campo, Sampaoli decidió ir a buscar uno por uno a los jugadores que le interesaban y a caballo de la tecnología les hizo saber lo que pretendía de todos ellos. De esta manera, el ex DT del Sevilla logró que al llegar los futbolistas al predio de Ezeiza ya sabían lo que tenían que hacer y él no perdía tiempo en explicárselos.

Un nuevo sistema de comunicación de sus actos, siempre apoyado en lo tecnológico, abrió también al conocimiento general que sus convicciones futbolísticas son innegociables y como bien lo ratificó en la conferencia de prensa del martes en Buenos Aires, no piensa en el “retroceso, porque eso significaría que al equipo lo están atacando, y el que debe hacer eso es Argentina”.

A partir de esto es que hoy la Albiceleste saldrá a ser protagonista del partido frente al sólido equipo uruguayo y no a pelearlo, algo que bien sabe Sampaoli no es conveniente, porque cuando quiso hacerlo aquí mismo con el seleccionado de Chile, terminó perdiendo 3 a 0 frente al conjunto dirigido por el “Maestro” Oscar Tabárez.

Claro que de acuerdo a lo que paró el entrenador de 57 años en Ezeiza desde el lunes, el equipo argentino tendrá cinco delanteros en cancha, más un volante de buen pie como Guido Pizarro y otro mixto como Lucas Biglia nada más para trabajar la mitad de la cancha.

El 3-4-2-1 que imaginó Sampaoli, quien aseguró que ya jugó este partido en su cabeza “como cien veces”, tiene, y no tiene, nombres propios que también revolucionaron el ambiente, siendo los dos polos de sus decisiones la inclusión como titular del solicitado, y extrafutbolísticamente cuestionado, Mauro Icardi, y la exclusión del subcapitán y líder ideológico del grupo, Javier Mascherano, al que de movida le aclaró que no lo quiere más como volante central sino como defensor, tal como viene ocurriendo desde hace un buen rato con él en Barcelona.

La carta ganadora la sueña el Zurdo de Casilda allá adelante, con la mancomunión futbolística que pretende lograr entre Lionel Messi y Paulo Dybala. Ellos más Icardi, que desplazó a Gonzalo Higuaín, constituirán el tridente en el que se apoyará para que el gol sea moneda corriente en cada ataque criollo.

Simultáneamente el técnico se mecía la calva en Ezeiza preocupado porque no encontraba al volante derecho que jugara por el costado opuesto al de Ángel Di María.

Primero probó con un delantero como Lautaro Acosta, después con un volante como Emiliano Rigoni y más tarde con un defensor como Fabricio Bustos. Finalmente ayer se decidió por el ex Racing, actualmente en Sporting Lisboa, Marcos Acuña, pero jugando por izquierda y pasando a Di María a la derecha como ante Singapur.

De todo esto tiene que ocuparse un Sampaoli que tiene la particularidad de ser de la misma generación de sus detractores, esos que lo cuestionan por su apego a la tecnología “exagerada” en la preparación de sus equipos. Pero también esto constituye una ventaja, porque a la hora del “aggiornamiento”, también se puso en la primera fila y los jugadores de la selección le abrieron los brazos a sus métodos, afines sobre todo a los que actúan en Europa, empezando nada menos que por el propio astro Lionel Messi.

El seleccionado argentino va esta noche por todo, como bien lo adelantó Sampaoli, pero también “se juega todo”, como él mismo dijo, porque ganar lo posicionará en zona de clasificación directa al Mundial, un empate lo dejará en repechaje y una derrota y un eventual triunfo de Ecuador en Brasil, directamente fuera de ese “todo”. Así de “simple” será el estreno de un nuevo ciclo del seleccionado argentino.

Fuente: El Ciudadano.


Share