Dos peritos federales dieron fe de que la voz de “Monchi” está en las escuchas

Cotejaron la voz de un video que el sindicado líder de Los Monos le envió a la jueza Rodenas con sus dichos en diálogos interceptados

Dos testigos clave para la fiscalía declararon ayer en el juicio contra la banda de Los Monos. Se trata de peritos de la División de Acústica Forense de la Policía Federal que tuvieron a su cargo el cotejo sobre las escuchas telefónicas en las que se basa gran parte de la acusación. Las especialistas sostuvieron que de la comparación de un video que hizo público Ramón “Monchi” Machuca hace cuatro meses (mientras estaba detenido en Coronda) con algunos de los audios obtenidos de las intervenciones, se puede afirmar que quien habla es la misma persona. También aseguraron que las voces de cuatro de los policías que están en el banquillo, acusados de pertenecer a la asociación ilícita, aparecen en las escuchas.

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Se trata de las peritas Vanesa Vigna y Juliana Castro. Una es licenciada en física, la otra fonoaudióloga y ambas participaron en el cotejo de los audios incorporados como prueba en la causa por asociación ilícita que se sigue al clan de Las Flores.

Resultados contundentes

“Los resultados son contundentes”, remarcaron, al aseverar que tienen un margen de error de un 1 por ciento. Así sostuvieron que tras el análisis de los audios se puede aseverar que aparecen las voces de “Monchi” y de cuatro uniformados acusados de se parte de la banda: el ex suboficial Angel Avaca; el ex agente de Brigada de Investigaciones Omar Abraham Lescano; el ex suboficial Eduardo Anacleto Enríquez; y el ex agente de la delegación Rosario de la Policía Federal Waldemar Raúl Gómez.

Los audios que la fiscalía remitió a la Policía Federal son algunos de los que están incorporados en la causa y que se desprenden de las intervenciones telefónicas que el juez instructor Juan Carlos Vienna solicitó en 2013 a la Agencia Federal de Inteligencia (ex Side). El 28 de noviembre declaró una testigo de identidad reservada que trabaja para esa repartición y aseguró que las escuchas telefónicas fueron entregadas al juzgado de Vienna dentro CD’s “inalterables”.

Vigna detalló ayer ante los jueces Ismael Manfrín, Marisol Usandizaga y María Isabel Más Varela que luego de recibir los materiales su primera tarea fues la de obtener el algoritmo Hash de cada audio. Se trata de un código alfanumérico, una especie de firma digital que se obtiene a partir de cálculos matemáticos. Si el archivo se modifica, ese número también lo hace, por lo que sirve para controlar que no se introduzcan cambios en las pistas.

Un audio puede no ser apto, por ejemplo, si la calidad de la comunicación telefónica es mala, o si el llamado es muy corto, o si hay mucho ruido ambiente. Otra cuestión a determinar en esta etapa es con qué material cotejar las escuchas. En el caso de los cuatro policías, la tarea fue más sencilla porque se les solicitó una muestra de su voz. Pero en el caso de “Monchi” se debió recurrir a otro material porque no quiso aportar la muestra.

De acuerdo con Vigna, primero intentaron utilizar una nota periodística que “Monchi” el año pasado pero el audio no era apto. Por eso utilizaron una grabación que él mismo hizo en la cárcel hace unos meses, cuando la jueza Alejandra Rodenas lanzó su candidatura a diputada y en su propaganda hacía referencia a que ella había procesado a Los Monos.

Después, el material pasó a manos de la perito Castro para determinar si hay coincidencia entre los dos registros. Para ello se comparan los segmentos de las grabaciones donde hay vocales, que son los que sirven para este tipo de estudios. La experta sostuvo que en los cinco casos los resultados fueron contundentes: se trataba de Monchi y los policías, con un margen de error muy ínfimo, del 1 por ciento.

Valiosas o no aptas

Tras la audiencia el fiscal Gonzalo Fernández Bussy destacó “la calidad técnica y el nivel que tienen las personas que vinieron a declarar y el resultado categórico y positivo de las pruebas. Esto corrobora que las escuchas que tenemos son de ellos, sin perjuicio de otros indicios que existan para acreditar las voces. Es una prueba contundente y categórica”, enfatizó.

Por su parte los defensores de Ramón Machuca, Carlos Edwards y Fausto Yrure, manifestaron que las peritos dijeron que “26 escuchas no fueron aptas para efectuar el cotejo con el audio que surge del vídeo filmado por Machuca, sobre un total de 30 que se remitieron para peritar. Y de esas 26 inaptas técnicamente, parte de ellas se refieren a la causa por el homicidio de Lourdes Canteros. Además, las tres escuchas reconocidas por la pericia no se refieren a ninguna de las causas por los homicidios que se juzgan en este debate.

La compra de un auto que realizó Lorena Verdún a nombre de su hermana estuvo ayer en el foco del juicio. Dos empleados de una concesionaria de San Martín al 2700 declararon sobre esa operación realizada en mayo de 2013, un día después del crimen de Claudio “Pájaro” Cantero.

La compra de ese auto es central en la imputación sobre Verdún, a quien la fiscalía acusa de haber sido testaferro de la banda. Ayer declaró sobre esa cuestión y explicó que compró un Chevrolet Vectra con fondos propios pero lo puso a nombre de su hermana porque ella estaba inhibida en la Afip. Y que el otro auto lo dio en parte de pago.

Uno de los testigos es Antonio M., jefe del área usados de la concesionaria, quien había declarado que “los Cantero fueron todos” a comprar vehículos allí. Cuatro años atrás dijo que así se enteró de que estaban “construyendo una casa con sistema de frío” para conservar el dinero: “Dijeron que era de una manzana y se llamaba La Ponderosa”. Ayer admitió que conocía a “Guille” y “Monchi” y recordó la venta de un Peugeot RCZ a Mariano Ruiz, condenado como agente financiero de la banda.

“A Lorena Verdún la conocimos el día que se presentó. Le compró a un compañero un Vectra 5 puertas. Vino a retirarlo diciendo que había fallecido el marido. Se lo vendimos. Había depositado la plata en el banco”, dijo ante preguntas del fiscal. Durante la instrucción había dicho que, al retirar el vehículo, Verdún aseguró que lo necesitaba “para llevar gente al velorio del Pájaro” Cantero. Pero esta vez aclaró que ese comentario lo escuchó de boca de compañeros.

Luego, por tercera vez desde que arrancó el juicio, Verdún pidió hablar para explicar cómo fue esa transacción. Dijo que fue a la agencia con el padrino de su hija a comprar un auto, entregó su Peugeot 206 en parte de pago y se llevó el Vectra. Pero al iniciar la transferencia del 206 surgió que ella tenía la firma inhibida. De modo que devolvió el Vectra, recuperó el Peugeot y entregó en pago unos cheques prestados. Luego, según declaró, vendió por su cuenta el 206 para devolver la plata de los cheques. “El auto salió transferido a nombre de mi hermana porque yo tenía los datos bloqueados”, dijo. Y aseguró que quien lo retiró fue su hermana y no ella, que estaba en el velorio del “Pájaro”.

Como negó tajantemente haber estado allí y por lo tanto haber comentado que lo necesitaba “para trasladar gente al velorio”, su abogada, Romina Bedetti, pidió un careo con el testigo. “Yo nunca fui a retirarlo. Estaba en el velorio del padre de mis hijos”, increpó Verdún a M. “Yo no estaba. Es lo que me dijeron en la agencia”, se defendió el hombre. “Usted vino a ensuciar, a decir cosas que no son ciertas”, insistió Verdún.

Luego declaró el empleado que concretó la venta. “Yo a la que le vendí el auto es a la señora Lorena Verdún”, se mantuvo ante preguntas de la defensa.

Fuente La Capital


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