Paladini se enfoca en la diversificación de productos y en sumar mercados

La empresa apunta a posicionarse como líder en alimentación a nivel nacional. Busca ir más allá de ser referente en fiambres y el negocio frigorífico

La empresa Paladini busca posicionarse como una compañía global de alimentación, superando el concepto de negocio frigorífico. Ese es el plan que se trazó como un objetivo claro de cara al centenario de su nacimiento, en 2023, y que plasmó en un plan estratégico ideado en un momento bisagra para el mercado internacional como fue la crisis de las subprime en 2008, que coincidió además con el arribo de grandes jugadores del negocio frigorífico de Brasil a la Argentina y a la región, que salieron a jugar fuerte en la disputa por la demanda interna.

Los ejes de este programa 2023, como lo definen los ejecutivos de la compañía, son pasar de ser líderes en el mercado de fiambres _hoy tiene una porción de mercado del 22 por ciento a nivel nacional_ a convertirse en una empresa que lidere el segmento de la alimentación; la diversificación de los negocios pasando de cuatro marcas actuales a seis en el futuro; y la profundización del proceso de integración de la cadena para lograr mayor competitividad, mutando del “negocio frigorífico monoplanta a una compañía de alimentos multiplanta”, según detallaron Roberto Roncarolo, gerente de planta del complejo de Villa Gobernador Gálvez y Mabel Vucko, gerente de aseguramiento de calidad, medio ambiente y normas, quienes hicieron un recorrido de la historia de la empresa y guiaron una visita de periodistas al complejo industrial.

Los ejecutivos no hablaron de montos de inversión, pero sí de cuáles son los planes a futuro más concretos. Entre ellos figuran la ampliación de la planta de cocidos que ya se está montando en el predio de 50 hectáreas que hoy abarca todo el complejo, y que estiman estaría operativa en 2021.

“La planta está armada de forma secuencial para ir creciendo con diferentes líneas de producción”, detalló Roncarolo durante el recorrido en el que se observó el ensamble que se realizó entre las instalaciones más antiguas y las nuevas, equipada con tecnología de punta de origen alemán “pero con trabajo realizado íntegramente por mano de obra argentina”, precisó el gerente.

Desde 1923 cuando Juan Paladini y su esposa María Devalle llegaron al país y comenzaron a comercializar morcillas, bondiolas y salames, producidos por ellos con los sabores característicos de su tierra, la empresa atravesó sucesivos períodos de expansión que hoy ubican a la marca como la 1º entre las elegidas por los rosarinos y la 10 empresa de alimentos del país, con 9 millones de consumidores.

Ese fue resultado de un proceso exitoso de integración vertical que actualmente abarca desde la producción primaria hasta el producto ubicado en góndola, lo que le permitió ganar escala y sortear vaivenes económicos. Actualmente Paladini es la primera productora de porcinos en el país con 12 mil madres en sus dos criaderos de cerdos, ubicados en Villa Amelia y en La Toma (San Luis). Hay un tercero en construcción. Eso le permite llegar a un nivel de abastecimiento propio del 70 por ciento. El resto lo compra a proveedores.

Apoyarse en ese esquema de negocios también consideran les permitirá mantenerse firmes en un nuevo contexto económico en el cual la apertura del mercado abre nuevos escenarios para las empresas. “Seguramente esto va a traer más presión competitiva en la industria”, refirió Marcelo Díaz, gerente de marketing, aunque no parece ser un problema para la compañía del Gran Rosario.

En el eslabón industrial, la empresa cuenta además con seis plantas de procesamiento, todas dentro del complejo de Villa Gobernador Gálvez, que incluyen la de faena y despostada porcina que es modelo en Sudamérica, la de despostada vacuna, de alimentos procesados (donde se elaboran fiambres, chorizos, salchichas, etcétera), una planta piloto de I D, una de harina de carne y una de tratamiento de efluentes. También hay otra fábrica en la localidad bonaerense de Pergamino.

“La planta de despostada y faena porcina comenzó sus operaciones en 2012 y tiene una superficie cubierta de 30 mil metros cuadrados y procesa 40 mil cerdos mensuales”, detalló Roncarolo. Allí trabajan 250 personas. En paralelo se encuentra la misma pero destinada a carne vacuna que comenzó a operar en el año 2000.

El producto estrella. El paso que marcó el proceso de expansión de la compañía frigorífica fue en la década del 40 con la segunda generación de Paladini que tomó el comando de esta empresa familiar que lleva su apellido. Pero en la línea histórica la década del 50 fue clave ya que en 1958 se elabora la primera mortadela que, por su aceptación en el mercado y alta demanda, permitió transformar la producción artesanal en una pequeña escala industrial.

Eso hizo pensar en la primera gran expansión y en 1964 se construyó la planta ubicada en la localidad del sur santafesino que actualmente producen 7.000 toneladas mensuales entre toda la familia de productos procesados, según detalló Roncarolo.

La década del 80 estuvo marcada por el desembarco en el mercado de Buenos Aires y sucursales en esa provincia para finalmente en los 90 comenzar con la ampliación a través de la compra del Frigorífico Villa Diego y la adquisición de Fela en Arroyo Seco, una marca que aún conservan y que se fabrica en el complejo de VVG.

Luego en los 90 avanzan con la unidad de quesos, con proveedores de Trenque Launquen con los que elaboran alianzas y la línea de rebozados. Ya en esta década lanzan la marca L’Abratto, que es la línea de fiambres premium, también adquieren en 2016 la firma Espuña Argentina, que elabora productos secos y curados de alta calidad, en especial el jamón serrano español.

Para el desarrollo de esas cuatro marcas, se procesan anualmente 31 mil toneladas de carne porcina y 10 toneladas de carne bovina.

Entre todas las unidades de negocios de la firma cuyo directorio está conformado por la cuarta generación familiar, suman 2.400 empleos directos efectivos y unos 1.600 indirectos a través de 220 empresas contratistas.

Como toda gran industria ve en el horizonte cercano la adopción de la tecnología de punta como la robótica, para algunos procesos y para eso también están preparadas las instalaciones. De todos modos, Roncarolo aclaró: “Vamos desarrollando capital humano para que se incorpore a la nueva tecnología”, que en lo operativo representa cambio de roles dentro de la planta.

Actualmente llega con cortes y subproductos a mercados como Asia, Hong Kong y Latinoamérica.

Paladini tiene además varias certificaciones de calidad como ISO 9001, BMP (Buenas Prácticas de Manufactura) o HACCP y estuvo habilitado para exportar cuota Hilton, aunque se dio de baja voluntariamente de este mercado de cortes de alta calidad con destino al mercado europeo.

Fuente: La Capital


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