Denuncian 65 despidos en la planta de Unilever

Un día después de las elecciones, los trabajadores de la empresa Unilever denunciaron 65 despidos en la planta de producción de jabones que la firma tiene en Villa Gobernador Gálvez.

Un día después de las elecciones, los trabajadores de la empresa Unilever denunciaron 65 despidos en la planta de producción de jabones que la firma tiene en Villa Gobernador Gálvez.

Los obreros realizaron anoche una asamblea para determinar los pasos a seguir y se mantenían apostados en la puerta de la fábrica, en medio de un inusual operativo de efectivos policiales y seguridad privada. A primera hora, reclamarán la intervención del Ministerio de Trabajo de la provincia.

Matías Rodríguez, secretario general del Sindicato de Jaboneros, explicó que durante la tarde de ayer funcionarios de la empresa comunicaron la decisión de despedir a 65 empleados de la planta, en la que trabajan 260 personas, por una “reestructuración”.

“El anuncio nos tomó de sorpresa ya que no había ningún tipo de conflicto e incluso en las negociaciones que manteníamos por temas salariales siempre poníamos en primer lugar la preservación de las fuentes de trabajo, en un contexto difícil”, dijo Rodríguez.

Los telegramas, especulaban en el gremio, comenzarían a llegar hoy, pero ya ayer la empresa cerró las puertas del establecimiento hasta nuevo aviso. Por la noche, los trabajadores comenzaron a congregarse frente al establecimiento para obtener alguna información adicional.

El latiguillo de la “competitividad” que repite el gobierno nacional figuró entre los argumentos esgrimidos para los despidos, ya que en Brasil hay una fábrica que también produce jabones de tocador. “Parece coordinado, no esperaron un día de las elecciones y salieron con este anuncio de despidos”, se lamentó Rodríguez.

Unilever es una de las grandes firmas multinacionales de producción y comercialización de consumo masivo, en competencia con P&G. En la ciudad vecina a Rosario, en la planta que alguna vez perteneció a Guereño, produce jabones de tocador.

Fuente: La Capital


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